La cepa como todo ser viviente busca alternativas para la supervivencia: cuando el nivel de deshidratación es extremo las hojas se vuelven escondiéndose del sol impetuoso.

Es por tanto parte del entorno de Viladellops el vínculo unido a la viña donde tiempos pasados​​, antes no existiera el pueblo, diferentes familias cultivaban diferentes parcelas que pertenecían a la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén. Constancia queda en el pueblo de Viladellops la ermita construida por los templarios donde marca con piedra y vidrio la cruz de Malta.

Hecho romántico fue la campana que tiene la ermita que fue puesta posteriormente y marcada con el nombre de Margarita, esposa de un antepasado de los actuales propietarios. Los aparceros viajaban desde otros núcleos para trabajar la tierra. El desplazamiento era largo con el carro y por tanto el tiempo de estancia en Viladellops era según el tiempo que necesitaban para terminar el trabajo que tocaba. En Viladellops la piedra no falta! Y es la que se utilizaba para hacer los márgenes entre parcelas, las terrazas y las barracas de piedra seca .

Las barracas eran las estancias para curarse del mal tiempo, donde se hacía descanso, donde es guardaban las herramientas. Su forma redondeada tanto del techo como de las paredes recuerdan a los iglús. Su forma no deja de ser exótica por la complicación de la construcción comparada con las de forma cuadrada, donde se aprovechan las grandes piedras del terreno.

Curiosamente queda una diferente a las otras, con la entrada recta y semicircular. Está situada en el punto más alto de Viladellops, emboltada y escondida por los árboles que la protegen. Es la de más difícil acceso y la más privilegiada ya que vigila el mar.

El techo lo cubrían con tierra y plantaban lirios de San José con la función de evitar filtraciones de agua dentro de la barraca. Están orientadas de cara sur para evitar el frío del norte.

En la propiedad hay un total de 25 conservadas con el paso del tiempo y restauradas, pero suponemos que había un total de 44 : una por cada parcela.

Hanna Aran Jacobsen
Visitas y Enoturismo