En Viladellops entendemos las visitas como una experiencia y una manera de poder acercar nuestra casa, nuestro entorno y nuestras vivencias para que puedan conocer y entender mejor nuestros vinos. Es por eso que cada visita es particular según el nivel de interés de los visitantes. Cada encuentro se vuelve diferente, único y personal.

La primera norma que nos aplicamos y que todos deberíamos aplicar en el área de enoturismo es el respeto a la naturaleza. Junto con el conocimiento, inteligencia, la experiencia y también la observación, el viñedo nos dará lo que buscamos, siempre y cuando el tiempo nos acompañe que con este factor obtendremos romper con la monotonía aunque los resultados no sean nuestro objetivo.

Cuánta historia tiene una cepa genéticamente? ¿Qué recuerdos guarda y desde cuándo? Es posible que haya una memoria interna? Las viñas hablan?

Sabemos que ya desde los tiempos de los Íberos la viña era un elemento más entre sus cultivos. Restos arqueológicos hallados en Avinyonet nos lo confirman. Las semillas encontradas están siendo investigadas. Los romanos explotaron unos conocimientos que ya estaban en nuestra tierra. Por lo tanto estamos hablando de una genética y me atrevo a decir una memoria de más de 2500 años de antigüedad. Con el transcurso del tiempo es hasta hoy donde la viña nos sorprende con su carácter: la uva es la respuesta a un terreno, un clima, una mano y su temperamento.

La cepa como todo ser viviente busca alternativas para la supervivencia : cuando el nivel de deshidratación es extremo, las hojas se vuelven escondiéndose del sol impetuoso.

Hanna Aran Jacobsen
Visitas y Enoturismo

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