¿Qué principios seguimos a la hora de podar en Finca Viladellops?

– Establecemos una carga de poda. Dejamos un número de yemas en la base del sarmiento (brote o pámpano del año anterior) que dependiendo de la variedad está entre 1 o 2. Tras el corte, este trozo de sarmiento que queda se llama pulgar o cabeza. Cómo el número de yemas dejadas en cada pulgar es inferior a 4 yemas, hablamos de poda corta. Si hubiéramos dejado trozos de sarmiento con más de 4 yemas (se denominan varas), hablaríamos de poda larga. La combinación de pulgares y varas daría lugar o podas mixtas.

Cada variedad puede comportarse de forma un poco diferente pero en principio de cada pulgar obtendríamos 2 brotes o pámpanos, cada uno con 1 ó 2 racimos.

Si tuviéramos 6 pulgares con 2 pámpanos y estos con 2 racimos, la carga final sería de 12 pámpanos/sarmientos y 24 racimos por cepa.

– Es importante elegir sarmientos bien posicionados en la cepa a la hora de podar, hemos de escoger aquellos con un tamaño medio (ni muy grueso ni muy delgado) y cuya orientación de yemas haga que los brotes o pámpanos salientes crezcan hacia posiciones adecuadas al sistema de formación. Condiciones de luz, calor y aireación son fundamentales.

– Hemos de pensar que el desarrollo de los brotes de un brazo o cepa es inversamente proporcional a su número. Es decir, muchos brotes reducimos vigor de los mismos. Pocos brotes aumenta el vigor o desarrollo de cada uno. En general, cuanto más severos somos con la poda, disminuimos el vigor de la planta y el peso total de sarmientos.

– Hemos de saber que las yemas situadas en las puntas tienen más facilidad de desarrollo que las que están en la base. Según la dirección, los brotes crecidos en vertical son más favorecidos en su desarrollo.

– Una cepa o brazo de la misma, tendrá racimos de mayor tamaño y volumen (número de granos y su diámetro), cuanto menor sea el número de racimos que contenga.

– Hemos de valorar la variedad, el tipo de suelo, las posibilidades de riego, el microclima, el entorno, la edad de la cepa, el vigor y el comportamiento año tras año de la cepa, para establecer el tipo de poda.

– Una cepa o viña con una cantidad de cosecha correcta o moderada y que tras la vendimia aguante la vegetación u hojas durante más o menos tiempo afecta al nivel de reservas que la planta va a tener para el año siguiente.

Carlos Nieto Pardal.
Enólogo Finca Viladellops