El crudismo (raw food diet)

El crudismo es una tendencia de alimentación derivada de las personas vegetarianas o veganas con variantes que incluyen alimentos de su preferencia y con diferentes formas de preparación. Esta tendencia afirma que consumir alimentos sin ningún tipo de intervención es más saludable y otorga una energía renovada al cuerpo, pues los productos crudos tienen un valor nutricional mayor que los cocinados a más de 40-49°C. Igualmente, al conservar su estado natural, las enzimas que ayudan a la digestión permanecen y regulan el metabolismo, evitando enfermedades crónicas y la obesidad.

Aunque no es una regla, los crudíveros o crudistas, como se les conoce, suelen ser vegetarianos o veganos, pero quienes lo decidan pueden incluir en su régimen proteínas animales como el sashimi y los carpaccios. Una típica dieta crudívera está compuesta por 75% de frutas y vegetales, que se complementa con otro tipo de alimentos como algas marinas, semillas, granos y nueces. El “crudismo” es un régimen alimenticio que básicamente consiste en que la persona no puede comer nada que haya sido cocido a más de 40-49° Celsius, ya que sobre esa temperatura los alimentos pierden muchos de sus valores nutricionales.

Más que una dieta, el crudismo o alimentación crudista (raw food diet) es un estilo de vida. Sus hábitos alimenticios se fundamentan en el consumo de productos crudos, sin procesar y, por lo general, orgánicos.

Obedeciendo al tipo de estilo de vida y efectos deseados, las dietas crudistas pueden incluir una selección de:

  • frutas crudas
  • frutos secos
  • semillas (incluyendo germinadas)
  • huevos
  • pescado (incluyendo sashimi)
  • carne (incluyendo carpaccio)
  • productos lácteos no pasteurizados o no homogeneizados (como leche fresca, queso fresco y yogurt fresco)

Productos como el alcohol, los azúcares refinados y la cafeína no están permitidos dentro de este régimen alimenticio. Como parte de su rutina diaria, las personas suelen deshidratar los vegetales para otorgarle una textura más chocante. Así mismo lo hacen con las frutas para crear diferentes recetas o para conservar por más tiempo la comida.

Algunas ventajas de los alimentos crudos comparada con los alimentos cocinados:

  1. Algunos productos crudos como las frutas y las hortalizas son ricos en antioxidantes y por tanto ayudan a retrasar los signos del envejecimiento.
  2. Los alimentos crudos contienen enzimas digestivas (amilasas, proteasas y lipasas) que ayudan a la digestión, significando que las propias enzimas del organismo humano pueden trabajar en impedir la regulación de los procesos de metabolismo del cuerpo humano, y que cocinar alimentos sobrepasando los 40-49 grados centígrados degrada o destruye susodichas enzimas en los alimentos. Consumir alimentos sin enzimas provoca una digestión difícil, lo que puede llevar a una toxicidad en el cuerpo y conllevar a un exceso de consumo de productos alimenticios, obesidad y enfermedades crónicas como el síndrome metabólico.
  3. Los alimentos crudos contienen bacterias y otros micro-organismos que afectan al sistema inmunitario poblando el tracto digestivo con flora intestinal.
  4. Los alimentos crudos tienen un contenido nutricional mayor que los alimentos cocinados. Esto implica que una dieta crudívora ayuda a la pérdida de peso. Adicionalmente, la comida procesada y la comida rápida muy a menudo contienen excitotoxinas que pueden causar excitotoxicidad. Alimentos que contienen aditivos, conservantes y colorantes no son aceptados por los crudívoros.
  5. Comer alimentos cocinados puede conllevar la aparición de acidez.
  6. Una dieta cruda contiene niveles extremadamente bajos de grasa saturada, colesterol y sodio, y es muy rica en fibra, vitaminas y otros nutrientes importantes como el beta-caroteno. Además, según los crudistas este tipo de dieta reduce la ansiedad, aumenta la felicidad y fomenta los vínculos con la naturaleza y nuestro planeta.

Las investigaciones comprueban que las personas que siguen este régimen tienen bajo el colesterol y los triglicéridos. Así mismo, los niveles de vitamina A y carotenoides son más saludables, los cuales provienen de los vegetales, las frutas y las nueces, y ayudan a la prevención de enfermedades crónicas.

Esta tendencia afirma que consumir alimentos sin ningún tipo de intervención es más saludable y otorga una energía renovada al cuerpo, pues los productos crudos tienen un valor nutricional mayor que los cocinados a más de 49°C.

Diversos estudios han confirmado que este tipo de alimentación reduce el riesgo de padecer cáncer de vejiga, pues al cocinar los vegetales se pierden sus isotiocianatos, agentes que alteran las proteínas en las células cancerígenas. De hecho, está comprobado que pocas porciones al mes de estos vegetales crudos reducen el riesgo.

*artículo extraído de www.lacucanyaportsitges.com